Mecanismo

Álbum Hombre del traje gris, de Joaquín Sabina


A Don Pedro, una mañana, cuando iba al trabajo, se le paró el reloj. Don Pedro, sin notarlo, siguió caminando y a los pocos pasos se le paró la muñeca, los dedos de la mano y la sangre se escapó más allá del codo izquierdo. Don Pedro, angustiado, no podía parar. Debía ir a trabajar.

Los músculos d los brazos y del pecho se desinflaron y cayeron al fondo de la piel con un estrépito de almohadas vacías. La sangre, cada vez menos roja y caliente, huyó despavorida hacia el centro del cuerpo. Su cuello se quebró, sus órganos, poco a poco, se relajaron y pararon echando humo y sangre por todos lados. Luego se quedaron quietos, desactivados, sin pilas.

Y Don Pedro, que debía ir a trabajar aquella mañana, se quedó parado, desarmado. Un montoncito de cosas frías en la acera.

Comentario de El ilusionista


  Título original: L´illusionniste
  País: Francia, 2010
  Director: Sylvain Chomet
  Guión: Sylvain Chomet, Jacques Tati
  Fotografía: Animación
  Duración: 90 minutos
  Estreno en España: -
  Distribuida por: Django Films

Paseando hace unas semanas por París, me di el lujo de ver una película en francés. En principio, iba a ser una apuesta arriesgada porque ante una película en francés suelo acabar con dolor de cabeza y con la sensación de entender menos francés que antes. Esta vez fue diferente. En los carteles del cine, como obra del propio mago protagonista de la película, aparecía una imagen animada del excéntrico y espigado Jacques Tati. 


Y es que Jacques Tati, el mejor cómico francés del siglo veinte, ha vuelto a las pantallas. Y no hace falta que se abroche de nuevo su gabardina, que se ponga su sombrero y encienda su pipa tras golpearla varias veces con el zapato. Ha vuelto a la pantalla en forma de animación gracias a Sylvain Chomet, el director de la galardonada Bienvenidos a Belleville (2003).

Chomet, admirador confeso de Tati y a quien ya hizo un guiño en Bienvenidos… ha cuidado la historia con un mimo exquisito. Y no es para menos. Desde 1961, el guión de El ilusionista estaba en el olvido. Jacques Tati, tras estrenar en 1958 Mi tío, tuvo que dejar aparcado el proyecto ya que no contaba con la coproducción prevista por parte de los checoslovacos. 

Y cincuenta años después, El ilusionista ha vuelto a la vida y lo ha hecho con un gusto por el detalle, por las formas, que bien merece ser calificado de “Miyazakiesco”. El gusto por el dibujo, por los paisajes, por lo manual, salta a la vista del espectador que no echa en falta las ortopédicas gafas de tres dimensiones. Lo artesano rules.
Es una película pequeña, delicada, hecha con cuidado y con paciencia. Aquí no veremos explosiones ni avatares, sino trucos remendados cientos de veces y una vida dedicada al arte, con todo lo que ello supone. Tampoco se trata de una historia feliz ni fantástica. Veremos y palparemos la tristeza del payaso, pero también lo extraordinario de la casualidad cuando esta es inesperada. Tati era un admirador del cine mudo, y este es un pilar básico en sus películas. 


La película trata del viejo ilusionista Tatischeff, (nombre real de Tati) y cómo debe encontrar su hueco en un ambiente artístico que lo va dejando aparte, aparcado, parado. Tatischeff podría ser un paralelo al artesano de La caverna de José Saramago. Personas desfasadas, que aún no son automáticas y que son personas y cometen fallos. 

Tatischeff debe reciclarse y adaptarse para terminar actuando en bares de poca monta o estar dispuesto a viajar a la lejana Escocia para seguir con su trabajo. Allí, en un pequeño pueblo donde la electricidad es celebrada por todo lo alto, conoce a la pequeña Alice quien dará un giro a su manera de ver el mundo, e incluso a sí mismo.


LA FELICIDAD DE LOS OGROS, de Daniel Pennac


Daniel Pennac es un autor complejo y quizá por ello La felicidad de los ogros es un libro en progresión. Sobre todo en su comprensión.

Los primeros capítulos son un auténtico embrollo de personajes, situaciones, pensamientos, lugares…
Pero aunque parezca raro, a medida que va avanzando el texto, todo este embrollo se va asentando y el lector acaba por asimilar este vaivén y al final se deja llevar. Y mucho.
Cuando entras en el mundo de Pennac, no puedes salir. Al menos en este libro.
Después de este enrevesado planteamiento, el autor plantea y desmenuza en parte ese universo. Lo justo para enganchar al lector y a la vez, permitir que siga enganchado.
Y así va el libro caminando, muy ligero pero también muy entretenido. Y muy gracioso.

A lo largo de la novela (y sobre todo en esta parte), te ríes bastante. Hay situaciones muy chistosas.
Y después de este planteamiento, viene el plato gordo.
El autor nos presenta el nudo de la historia. El embrollo. Y aquí es donde todo el mundo cae rendido.
Una historia muy entretenida donde aparece un personaje principal (Benjamin Malaussene) genial.
Creo que no me he llevado tan bien nunca con un personaje de una novela.


Cuentos de niños


Cuentos de mis primos Rodrigo y Clara, de siete y ocho años respectivamente:

El ladrón de Famíl


Érase una vez un niño llamado Famil. Todos los niños de la clase le decía muchas cosas malas. Un día se hizo mayor y quiso vengarse de ellos así que decidió hacerse un ladrón para vengarse un día por la noche robó en todas las casas de sus amigos, les robó todas sus pertenencias y Famil se quedó muy agusto.



La estrella perdida


Érase una vez una estrella muy pequeña y dentro de unos cuantos años se fue haciendo grande. De repente ¡ se encontró una nube enorme !, y la estrella dijo, Ay madre ¿ y ahora qué hago? dijo la nube. Tranquila, yo soy buena. Luego la estrella preguntó, ¿Damos un paseo?, vale dijo la nube e iban andando hasta que de pronto ven un carro de helados y la estrella le dice a la nube que iba a por un helado para las dos. Luego compra los helados y vuelve al banco del parque. Va y no está la nube y había pensado que estaba perdida, pero dijo que estaba muy cerca de su casa y de repente salieron sus padres y dijeron: ¡Feliz cumpleaños!
Y al final no se acordaba de su cumpleaños.