La poesía AÚN: para qué la poesía


 The Uffizi Library, Massimo Giannoni

¿La poesía para qué? Para qué si tenemos teléfonos infinitos, Ipad, televisiones digitales, fuegos artificiales y tres dimensiones. Para qué y por qué. 



En primer lugar, debemos admitir que somos raros. Unos raros. Quizá los más raros y no por ello mejores que cualquier am@ de casa, conductor/a de autobús o panader@. 


Segundo, tenemos delirios de grandeza. Si, ya no tanto por el éxito sino por ese pedazo de éxtasis que alguna vez hemos escrito y/o hemos leído. Puta droga de la buena que nos hace ser unos yonkis a la caza de ese trozo salvaje de letras. Nuestro Moby Dick particular que no hay manera de domesticar. 


Tercero y más importante. A nadie le importa la poesía. A nadie le importamos. Los chavales la miran con desconfianza porque la tienen que estudiar llevando ladrillos en los bolsillos en la escuela y en el instituto. Lenguaje raro de invierno y polvo para chavales de verano a saco y sin frenos. Así es imposible. Esto debemos tenerlo muy presente cuando empecemos a vender libros a mansalva porque ese mansalva significa, en realidad, cuatro locos como tú/yo. 


¿Y por qué seguir? qué cojones hacemos aquí, escribiendo/leyendo poesía si no sirve para nada, si es inútil.


Precisamente por eso. Porque hemos sido tan pringados como para llegar hasta aquí, hemos aguantado las miradas extrañadas de nuestros colegas y familiares y, al final y sin darnos cuenta, nos hemos hecho más fuertes, chavales. Somos unos putos locos de las letras y de la lírica y tal y pascual pero estamos agarrados a un recuerdo caliente. Sabemos que dentro de la maleza de letras hay animales. Y hay animales feroces que solo son para nosotros. Para nosotros los locos que nos atrevemos a ir por mitad de la selva en calzones y con un cuchillo sin filo. No tenemos miedo. No tenemos miedo a la inutilidad, ni a la rutina, ni al desierto.




La poesía para nada y para todo.

*




Estoy buscando las letras de mi cuerpo
y olvidando los puntos, las comas, los cerrojos.

Esquivo los cepos de mis miedos y en mi pie derecho
nunca

en mi pie izquierdo

siempre

y mi cuerpo es una patria
que no me pertenece.

Reseña de El despertador de Sísifo, por Alberto García Teresa

Alberto García Teresa, una de las voces más experimentadas en la crítica poética actual, reseña mi último libro, «El despertador de Sísifo» en la revista Viento Sur.
Gracias por ayudar a que este libro llegue a más gente, gracias por tu visión cercana y fraterna.

«Nos pesa una narración agotadora de la que somos protagonistas, pero donde apenas tenemos capacidad de decisión y en la cual, además, nos arrebatan de las manos el resultado. Es una historia que vivimos cada día y que repetimos mecánicamente, con esfuerzo pleno, como Sísifo y su piedra en el mito griego. Comienza cada mañana con el sonido del despertador. Su trayectoria pétrea nos lleva al centro de trabajo para constatar la venta de nuestros cuerpos y energías a cambio de un salario y de unas dosis interminables de alienación.

Jorge García Torrego (Miraflores de la sierra, 1986) recoge esa historia en El despertador de Sísifo (2018), su tercer poemario, en el cual elude la impostura porque habla desde dentro del conflicto, desde la anulación por el trabajo y también desde la angustia y la incertidumbre del desempleo, sin espejismos y sin renunciar a su propia voz.

Poetizar de y desde esa situación no requiere remarcar lo evidente: necesita, como hace Torrego, una formulación a través del desplazamiento de la metáfora, de una imaginería áspera, un lenguaje expresionista en ocasiones, violento, que continuamente surge del campo semántico de la agresión, con alusiones constantes a lo degradado, hasta llegar a versos alucinatorios, de enorme capacidad de resonancia. Con ello puede permitirla comunicación del dolor y de la ansiedad, del tedio, del desagrado, y aumentar la expresividad. No hay costumbrismo; hay expresión desde la mirada lírica que penetra en lo superficial, en lo aparente, para descarnar nuestra realidad, para incidir en el Sísifo en que nos convertimos cada jornada. Así, puede hablar de un yo que es un nosotros singularizado. Yes que, precisamente, en la tarea de Sísifo se empeñan en mostrarnos nuestro camino solitario, cuando en verdad transitamos ese desgaste apelotonados, en densas hileras. Sus poemas inciden en la alienación yen la deshumanización también provocada por la industrialización y las grandes urbes; en la individualización, en suma, que nos han levantado como paradigma del éxito cuando, en verdad, solo asegura el del poder».


Podéis leer la revista completa online:

https://vientosur.info/spip.php?rubrique232